¿Cómo prevenir las recaídas?


La recaída consiste en la reaparición de síntomas de la enfermedad en una persona que estaba libre de ellos o que los padecía de una forma atenuada o leve. Esto provoca un cambio, por lo general brusco, en el funcionamiento de la persona afectada así como en su vida familiar y social. 

La recurrencia de las recaídas puede elevar el aislamiento de la persona que la padece haciendo que su integración social y laboral sea muy complicada y puede requerir hospitalización pero también supone una consecuencia importante en la  evolución de la enfermedad que empeora, reduciendo el tiempo en el que una persona con trastornos psicóticos se encuentra con pocos síntomas o ninguno, aumentando las dificultades para un funcionamiento pleno y autónomo y pueden aumentar la falta de repuesta a futuros tratamientos. 

Suponen por tanto, empeoramiento de síntomas, peor funcionalidad, deterioro cognitivo y reducción de la calidad de vida, tanto para la persona que lo sufre como para sus familiares.
 
Los estudios muestran que el abandono de la medicación es el predictor más potente de las recaídas en las enfermedades psicóticas. Las personas con otro tipo de trastornos psicóticos dejan de tomar las medicaciones por varias razones, entre las cuales probablemente la más importante es la presencia de los efectos secundarios producidos por los antipsicóticos. Es muy difícil para una persona tolerar efectos secundarios por periodos largos de tiempo y en especial cuando se sienten bien. Por esto es de una gran importancia el hallar la medicación apropiada y la dosis necesaria para controlar los síntomas sin producir efectos secundarios. Como consecuencia de esto, se necesita un cambio en el manejo de la enfermedad que permita resolver esta situación de forma rápida y eficaz. Afortunadamente, existen tratamientos eficaces, tales como medicamentos y terapias, que pueden mantener los síntomas bajo control y permiten a la persona con esquizofrenia vivir una vida relativamente normal. 

Prevenir una recaída es evitar que esta tenga lugar y es uno de los factores clave para alcanzar la funcionalidad social de las personas con trastornos psicóticos. Está comprobado que garantizar el tratamiento antipsicótico minimiza el riesgo de recaídas y permite una mayor estabilidad de la persona que padece la enfermedad. Esto permite mejorar la integración, minimizando el estigma y por lo tanto consiguiendo una mayor normalización. 

La esquizofrenia es una enfermedad crónica que requiere un tratamiento a largo plazo. En este sentido, utilizar herramientas terapéuticas de larga duración, que hagan más sencillo el seguimiento de la medicación, parece ser la estrategia adecuada. Algunos tratamientos de larga duración pueden facilitar el seguimiento del tratamiento, prevenir recaídas y ofrecerle a la persona que lo sufre y a su entorno mayores posibilidades de recuperación social y personal. Ejemplo de estos fármacos son: palmitato de paliperidona, risperidona inyectable de larga duración y pamoato de olanzapina.



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